martes, agosto 09, 2016

Discriminación sexual en atletas mujeres

 

Discriminación sexual en atletas mujeres

Cuando se trata de atletas varones –y asumiendo que no están engañando con sustancias que aumenten la cantidad de testosterona en su sangre, y por tanto tengan mayor masa muscular y rendimiento- a ninguna autoridad deportiva se le ocurre impedirles competir porque tienen mucha testosterona natural en su sangre.
En el caso de las atletas mujeres es diferente. Si ellas nacen con la capacidad de producir mayor cantidad de testosterona que el promedio femenino, las autoridades deportivas las consideran anormales y les prohíben competir. En otras palabras, si el hombre es un súper hombre natural, éste es alabado y merece las medallas, mientras que si la mujer es una súper mujer natural, es una enferma y se le quita el derecho a competir.
En las recientemente inauguradas olimpiadas de Rio de Janeiro competirán dos atletas que ilustran la controversia de las súper mujeres.
Caster Semenya
En el mundial de atletismo de Alemania en agosto del 2009, la fondista sudafricana Caster Semenya causó sensación por su triunfo en los 800 metros planos, mejorando en 5 segundos su propia marca. El problema es que por su aspecto masculino, Semenya fue denunciada y el Comité Olímpico Internacional (COI) puso su triunfo en duda y dispuso un humillante “estudio de género”. Por razones de confidencialidad médica nunca se obtuvieron datos precisos de ese estudio, pero el diario británico amarillista The Sun reportó (tal como lo describimos en una columna de esta serie en setiembre del 2009) que ella tenia genitales externos que no eran ni masculinos ni femeninos, que no tenia útero ni ovarios y que tenia testículos internos, por lo que tenía altos niveles de testosterona. Semenya había sido criada como niña y se auto identificaba como mujer. Ella nació como mujer intersexo (antiguamente hermafrodita)
En julio del 2010, la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAFF por sus siglas en inglés) dispuso que para seguir compitiendo, Caster debía usar medicamentos que bloqueen su testosterona, y para resolver su caso, en abril del 2011 anunció la regla del hiperandrogenismo, mediante la cual, toda atleta con niveles masculinos de testosterona quedaba impedida de competir, a no ser que demuestre que era insensible a la hormona.
Dutee Chand
La tercera mujer india en llegar a las olimpiadas, Dutee fue eliminada a último minuto del equipo indio que iba a competir en los juegos de la Mancomunidad Británica del 2013 porque le encontraron altos niveles de testosterona en su sangre (hiperandrogenismo). Aunque se ignoran los detalles anatómicos, Dutee se negó a operarse o recibir tratamiento para su condición y con la ayuda del Dr. Payoshni Mitra, experto indio en asuntos de género, apeló su suspensión ante el COI y en julio del 2015, el Tribunal de Arbitraje Deportivo del COI suspendió la controvertida regla del hiperandrogenismo y abrió el camino para que Dutee y Caster participen con sus características biológicas innatas en las Olimpiadas de Rio.
Larga historia
Este asunto de poner en duda la sexualidad de las atletas es larga y controversial. El primer caso de examen de género fue sugerido por Avery Brundage, presidente del COI de EE.UU. en las olimpiadas de Berlín de 1936. A el llamó la atención el aspecto de Sdenka Koubkova y Mary Weston, atletas que posteriormente cambiaron de sexo.
En los años sesenta, ante la sospecha que atletas rusas y alemanas del este fueran hombres, el COI impuso el humillante método de que un grupo de médicos examine el cuerpo desnudo de las atletas. En 1968, en las olimpiadas de México, el COI abandonó esa práctica y dispuso la prueba genética de determinación de cromosomas XX, la cual duró hasta Atlanta 1996, fecha en que se la abandonó porque existen mujeres con variantes genéticas X0 y XY con insensibilidad a la testosterona (XY-DSD). La prueba genética era entonces inútil porque la naturaleza no forma machos puros ni hembras puras, existen seres humanos intersexo, que tienen categorías intermedias de sexo biológico. En un reciente editorial en el Journal of American Medical Association, y después de analizar todos los fallidos intentos que ha hecho el COI para distinguir machos de hembras, se concluye que una atleta mujer debería ser permitida de competir con el solo requisito de que se identifique como mujer.
Atletas transexuales
En el caso de las personas transexuales, y para evitar que una mujer transexual (persona que se sabe mujer pero está atrapada en cuerpo de hombre) pueda competir contra mujeres, el COI ha dispuesto que la atleta no deba tener mas de 10 nanogramos de testosterona por litro de sangre. El COI ha dispuesto también que el hombre transexual (persona que se sabe varón pero tiene anatomía de mujer como el atleta Chris Mosier) no tenga ninguna restricción para competir contra hombres.
Corolario
Sabiendo que los deportistas obtienen ventaja de ciertas características biológicas con las cuales han nacido -veamos sino el largo de los brazos y la envergadura del nadador Michael Phelps o las largas piernas de Usain Bolt- a nadie se le ocurriría prohibirles que compitan por tener esas características biológicas innatas. Del mismo modo, y para no incurrir en discriminación o racismo biológico, es justo que la mujer pueda competir con las características biológicas que trajo al momento de su nacimiento. Las súper hembras deben tener las mismas oportunidades que los súper machos.
Los seres humanos intersexo, transexuales, homosexuales, heterosexuales, asexuales y bisexuales deben tener todos las mismas oportunidades

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