martes, agosto 09, 2016

Los impuestos a los refrescos: buenas intenciones pero pobres resultados

Los impuestos a los refrescos: buenas intenciones pero pobres resultados

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Por Daniel Flores Curiel.

Hay un debate abierto sobre salud, obesidad y la elección de alimentos y bebidas. En este blog le damos espacio a diferentes voces y recogemos diferentes opiniones. Esta columna es una contribución de Femsa.

El afamado economista liberal Milton Friedman decía con frecuencia que las políticas públicas debían ser evaluadas por sus resultados y no por sus intenciones. El impuesto especial a los refrescos que entró en vigor en el año 2014 en México se estableció con la intención de reducir la obesidad y los problemas de salud asociados con ella.
A diferencia de experiencias previas en otros países, el impuesto de $1 peso por litro en México es elevado pues representa más del 10% del precio. Aunque la intención de esta política sea noble, en su evaluación se tiene que establecer si realmente ha servido para reducir la obesidad y si los beneficios que pueda obtener en este renglón superan los costos que genera.
Existen buenas razones para sostener que el impuesto prácticamente no ha tenido impacto alguno sobre la obesidad en México. El impuesto ha tenido un efecto muy pequeño en el consumo medio de refrescos. En segundo lugar, el consumo de refrescos tiene un peso relativamente pequeño en la ingesta calórica media de los mexicanos. En tercer lugar, los individuos tienen una gran variedad de opciones para sustituir esa pequeña reducción en el consumo de refrescos con otros productos que pueden aportar incluso más calorías que los refrescos.
Uno de los trabajos que exploraba los posibles efectos del impuesto a los refrescos sugería que reduciría su consumo en 11.6%. Sin embargo, estudios posteriores a la implementación del impuesto en el país estiman que el consumo medio realmente se redujo solamente entre 3% y 6%. Así, se puede calcular que el consumo medio de refrescos diario por persona después del impuesto cayó en 12 mililitros. Es decir, el impuesto redujo en 6 calorías diarias la ingesta calórica correspondiente a los refrescos.
Para tener una idea del tamaño del efecto del impuesto en el consumo de refrescos, se puede comparar esta cifra con las 3,072 calorías diarias por persona que se consumen en México. Dado que el consumo de refrescos representa una fracción relativamente pequeña de la ingesta calórica media, en principio el impuesto a los refrescos solamente habría logrado reducir la ingesta media en 0.19%.
Sin embargo, el impacto final del impuesto puede ser todavía más bajo o incluso negativo pues los consumidores tienen muchas opciones para sustituir el consumo de refrescos con otros productos que incluso podrían aportar más calorías.
Por ello, no debe sorprender que los impuestos dirigidos a un conjunto pequeño de productos como los refrescos tengan un impacto pequeño e incluso ambiguo sobre el índice de masa corporal o la obesidad ya sea en los adolescentes o en la población en general. Más aún, hay poca evidencia de que impuestos más elevados, como el que ahora se propone en México, tengan efecto alguno sobre estas medidas de salud.
Ante la ambigüedad de los posibles beneficios del impuesto a los refrescos, uno no puede dejar de cuestionar si vale la pena que los ciudadanos, especialmente los más pobres, paguen un impuesto que realmente no resuelve los problemas de obesidad qué existen en el país.
Te invito a contestar la siguiente pregunta: ¿qué políticas públicas crees que ayudarían a reducir la obesidad sin afectar los ingresos de los ciudadanos?
Daniel Flores Curiel es Doctor y Maestro en economía por Rice University con especialidad en organización industrial. Licenciado en economía por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Actualmente es profesor/investigador en la Facultad de Economía de la UANL e investigador nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Sus líneas de investigación incluyen la organización industrial, la teoría de juegos, el desarrollo económico y la economía de la salud, entre otras.

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