jueves, noviembre 17, 2016

La Cuarta Ola y las transiciones

La Cuarta Ola y las transiciones

  • JULIO CÉSAR PINEDA
17 de noviembre de 2016 05:02 AM

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La Cuarta Ola y las transiciones
Los gobiernos buscan concentrar todo el poder y eternizarse en el ejercicio del mismo. La fenomenología de la política nos demuestra que esas dictaduras tarde o temprano desaparecen, y se restablece el orden democrático. Huntington en su libro “La Tercera Ola” hace referencia a las transiciones democráticas que tuvieron lugar en una treintena de países de Europa, Latinoamérica, Asia y especialmente Europa Oriental, con el advenimiento de sistemas democráticos frente a regímenes autoritarios. Pero en su libro no llega a considerar el fenómeno de la Primavera Árabe en el Medio Oriente ni las nuevas formas híbridas de gobierno donde los autoritarismos se revisten de formalismo democrático y hacen más complejas las transiciones hacia la plena democracia. Para él, existe un imperativo democrático con períodos de expansión y períodos de retroceso. Europa vivió las transiciones de gobiernos militares a democracias plenas con el fin del gobierno militar en Grecia, la revolución en Portugal y la transición española.
En Portugal, por la participación activa del pueblo en una revolución democrática y pacífica, con la victoria del Partido Socialista de Mario Soares en las elecciones generales en abril de 1975 y que condujo a la aprobación en abril de 1976 de una Constitución progresista. En España, el proceso de transición se inició el 20 de noviembre de 1975 con la muerte de Francisco Franco y la institucionalización del nuevo modelo político, económico y social en la Constitución de 1978.
 
Emblemático
Un caso emblemático por lo complejo en la cultura de las transiciones es el de Sudáfrica, independientes desde 1961 pero con un conflicto permanente entre una guerra civil y colonial con dimensión mundial por sus materias primas y por la implicación de las grandes potencias. Allí la biopolítica se expresó con la inclusión del racismo en su Constitución donde el 80% de la población estaba marginada, empobrecida y desnacionalizada. La libertad de Mandela en 1990, las elecciones libres en 1994 y luego las elecciones ordinarias en 1999 evitaron la guerra civil con sus terribles consecuencias. Es un ejemplo la negociación entre el Partido Nacional que estaba en el poder desde 1948, el CNA (Congreso Nacional Africano) y el IFP (Inkatha Freedom Party) de la minoría zulú, transición que se dio tomando en consideración factores internos y externos como las sanciones de la comunidad internacional y por el reconocimiento del CNA del fracaso de la guerrilla lanzada en 1979 y la rebelión de Township de 1984. El cuadro mundial facilitaba la negociación por el fin de la Guerra Fría y la decisión de Rusia y Estados Unidos de presionar para una solución final. También fue circunstancial la grave enfermedad del presidente Didier Bhota y la actitud moderada de dirigentes como Nelson Mandela y Cyril Ramaphosa. La etapa final fue facilitada por Mandela y De Klerk, quien dirigió el gobierno desde 1989-1994.
En nuestro continente, una transición interesante fue la de Uruguay (1980-1989), dentro del marco de la redemocratización en Sudamérica con la caída de las dictaduras de Chile, Argentina y Brasil. Siempre dentro de la variable internacional de las nuevas democracias europeas rebeldes ante el comunismo soviético, además de las experiencias de España, Portugal y Grecia.
En Uruguay, sólo en 1989 fueron las primeras elecciones libres sin los militares. La oposición supo crear una alternativa democrática creíble, resistió toda cercanía al régimen, ganó espacios  y fue desprestigiando al gobierno que perdía respaldo popular y costo político. La economía ayudó a deslegitimar a los militares, pero los movimientos sociales fueron fundamentales, las organizaciones civiles y de Derechos Humanos aceptaron la estrategia de los partidos en una gran concentración social. Los políticos uruguayos negociaron las reglas de la transición con los militares a diferencia del Brasil, el control militar fue permanente con una negociación parlamentaria de oposición. En Argentina, los militares dejaron el poder, pero ante los intentos de golpe de Estado fue necesario una negociación pero dentro de la constitucionalidad. En Chile, fue más compleja pero fundamental la unidad de todos los factores de oposición y el aterrizaje blando hacia la democracia.
 
Complejo
En América Latina y así también en Venezuela, por la importancia de las Fuerzas Armadas debe tomarse en consideración este sector en toda negociación, aunque en el caso venezolano por esa especial forma de régimen híbrido y por la diferencia de ópticas en la oposición, sería más complejo el proceso.
Como lo señalaba Antonio Gramsci “Lo antiguo se muere mientras lo nuevo nace con trabajo”.
Pero con los nuevos autoritarismos democráticos y populismos de derecha y de izquierda tal vez estamos entrando en la Cuarta Ola de las transicione

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