martes, mayo 26, 2026

EL EMBARAZO EN ADOLESCENTES ¿QUE HACER?



El Embarazo en Adolescentes.

El embarazo en la adolescencia es aún, un problema trágico en nuestro país que pasa desapercibido para la mayoría de la población y que afecta a millones de jóvenes en Perú y en todo el mundo, esta situación afecta a la salud, educación, oportunidades y bienestar general de adolescentes y jóvenes. 

El embarazo adolescente o embarazo precoz se produce cuando ni su cuerpo ni su mente están preparados para ello; entre la adolescencia inicial o pubertad –comienzo de la edad fértil– y el final de la adolescencia, que la OMS establece en los 19 años. La mayoría de los embarazos en adolescentes son embarazos no planificados y no deseados. 

1.-La Situación del Embarazo en los Adolescentes

Las niñas de entre 10 y 14 años, tienen cinco veces más probabilidades de morir durante el embarazo y el parto. Las niñas de 15 a 19 años tienen el doble de probabilidades que las de más de 20 de morir en el parto o el embarazo y la tasa de mortalidad de sus neonatos es aproximadamente un 50% superior. Cada año, unos 3 millones de niñas de 15 a 19 años se someten a abortos peligrosos.

Se estima que 16 millones de niñas de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años dan a luz cada año, y un 95% de esos nacimientos se producen en países en desarrollo o pobres.

En 2019  se registraban unos 21 millones de embarazos al año entre las adolescentes de entre 15 y 19 años de los países de ingreso mediano bajo; dichos embarazos, de los que aproximadamente el 50% eran no deseados, daban como resultado una cifra estimada de 12 millones de nacimientos 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020, la tasa mundial de nacimientos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 19 años fue de 40.   En América Latina y el Caribe, la tasa promedio es de 62 nacimientos por cada 1.000 mujeres en el mismo grupo de edad. 

Cada año, unos 21 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años se quedan embarazadas en las regiones en desarrollo y aproximadamente 12 millones de ellas dan a luz. Según los datos de 2019, el 55% de los embarazos no deseados entre las adolescentes de 15 a 19 años terminan en abortos, los cuales a menudo no son seguros en los países de ingreso mediano bajo 

La mayor disminución en Asia Meridional y disminuciones más lentas en las regiones de América Latina y el Caribe y África Subsahariana. Aunque se han producido disminuciones en todas las regiones, África Subsahariana y América Latina y el Caribe continúan teniendo las tasas más altas a nivel mundial, con 97,9 y 51,4 nacimientos por cada 1000 mujeres, respectivamente, en 2023.

2.-El Embarazo en Adolescentes en PERU.

En el Perú, la población adolescente representa el 17,7% de la población total, consta de 5 228 569 personas de las cuales 1 330 318 son mujeres de 10 a 14 años y 1 290 878 de 15 a 19 años en el 2022 

Según el Sistema de Registro del Certificado de Nacido Vivo en Línea del MINSA 1, en el año 2022 hubo 50 313 madres entre 10 y 19 años dentro de las cuales, 1620 eran de 10 a 14 años. El embarazo en la adolescente infantil -cada una de ellas siendo víctima de violación según la legislación peruana “ 

En Perú, la tasa de embarazo en adolescentes entre 15 y 19 años fue del 8,9%, según la Encuesta Demográfica y de Salud (ENDES) 2021. 

Si consideramos que de los 3,000 a 3,500 embarazos anuales de madres adolescentes de 15 años registrados en los años 2019 al 2021, al menos tres cuartos de esos habrían ocurrido antes cuando ellas tenían 14 años. Con ello, los embarazos en niñas de 10 a 14 años estarían en torno a los 11,000 entre el 2019 y el 2021 

Cada año más de 1100 menores de 15 años se convierten en madres; el 10.8% de la población de adolescentes entre 12 y17 años están en riesgo de embarazo, con un 10.1% en zonas urbanas y 22.7% en zonas rurales .

En 2022,1611 niñas de 10 a 14 años se convirtieron en madres, la maternidad tiene consecuencias negativas para las adolescentes y sus hijos incluyendo mayores riesgos de mortalidad materno e infantil.

3.-Las Causas del Embarazo en Adolescentes.

3 de cada 4 embarazos en adolescentes de 15 a 19 años según la ENDES 2021 habrían sido no intencionales o planeados en el momento de la concepción; de las adolescentes unidas, que viven con su pareja, sólo el 54,5% usa algún método anticonceptivo moderno y el 28,7% no usa métodos anticonceptivos. 

Las principales causas de embarazo precoz se deben a varios factores que pueden incluir los siguientes:

3.1.-Primera menstruación muy temprana: Los cambios biológicos, también, se han dado en el tiempo, un hecho notorio es que la menarquia se ha instalado tempranamente; en el siglo pasado esta era entre  15 a 16 años, ahora, puede ser entre 10 y   12 años, y en zonas tropicales puede ser más temprano; eso conlleva al despertar hormonal ,que genera riesgo de relaciones sexuales tempranas y sin protección.

3.2.-Desinformación sobre el Embarazo y Métodos Anticonceptivos: 

La ausencia de una educación sexual adecuada en el sistema educativo puede llevar a una falta de conocimiento sobre métodos anticonceptivos y salud reproductiva, aumentando el riesgo de embarazos no planificados.

Las adolescentes en situaciones de pobreza pueden tener menos acceso a recursos educativos y oportunidades laborales, lo que puede llevar a una percepción de que no hay peligro en relaciones sexuales tempranas y sin protección.

3.3.-Bajo nivel socioeconómico:

El embarazo en adolescentes puede presentarse en cualquier clase social, pero es más frecuente en las familias con bajos recursos, ya que muchas veces las jóvenes, debido a la falta de objetivos o incentivos de la familia en relación con los estudios, para a creer que tener un hijo representa un proyecto de vida. La pobreza y la falta de oportunidades pueden llevar a una mayor incidencia de embarazos adolescentes.

3.4.-Familias con otros casos de embarazo en adolescentes: La evidencia empírica indica que entre los factores asociados a la maternidad precoz se encuentran las características del hogar de la adolescente: el ingreso económico de sus progenitores, sus niveles de educación y la condición de pobreza del hogar. Hay adicionalmente, otros factores contextuales relevantes, como el acceso a una educación sexual integral, a los distintos métodos de planificación familiar y, sobre todo, a la garantía del ejercicio de sus derechos. 

Este tipo de hogares que generalmente son pobres, hay antecedentes de embarazos similares en la madre o hermanas, concepto que se instala como una normalidad el embarazo en adolescentes.

3.5.-Conflictos y mal ambiente familiar. La pobreza, como factor común, los conflictos familiares y el embarazo no parecen estar directamente relacionados, pero ,pueden influirse mutuamente en ciertas situaciones. 

Los problemas familiares, como discusiones, tensiones o falta de apoyo pueden afectar la salud emocional de una mujer embarazada. El estrés derivado de conflictos familiares puede tener consecuencias negativas para el bienestar de la madre y el bebé.

La comunicación deficiente entre los miembros de la familia puede aumentar la ansiedad y la depresión durante el embarazo, las adolescentes embarazadas también, pueden enfrentar conflictos familiares como falta de afecto o problemas en las relaciones familiares, lo que puede contribuir al embrazo no planeado.

Un embarazo puede cambiar la dinámica familiar, la adaptación a esta nueva situación puede ser complicada, especialmente, si hay conflictos previos. Las expectativas y roles familiares pueden cambiar, lo que a veces genera tensiones, por ejemplo: la pareja puede sentirse abrumada por las responsabilidades del embarazo y la crianza.. 

3.6.-Limitado acceso a servicios de salud: En muchas regiones, especialmente en áreas rurales, el acceso a servicios de salud reproductiva es limitado. Los programas de planificación familiar y entrega anticonceptivos, es limitado, y llega con dificultad a lugares alejadas, lo que dificulta la prevención de embarazos no deseados

El MINSA tiene estrategias de atención a adolescentes y jóvenes dentro del MCI, sin embargo, la propuesta es muy pobre, por no contar pocos recursos y sin tener claridad que hacer en los escenarios de familia y comunidad, sin recursos humanos en cantidad y con competencias suficientes es difícil la tarea.

En muchos lugares, los adolescentes no tienen fácil acceso a métodos anticonceptivos. Incluso cuando pueden obtenerlos, pueden carecer de los medios o los recursos para pagarlos, así como el conocimiento sobre dónde obtenerlos y cómo usarlos correctamente. 

Cuando intentan obtener anticonceptivos, puede que sean estigmatizados. Además, a menudo corren un mayor riesgo de suspender su uso debido a los efectos secundarios y debido a las circunstancias cambiantes de la vida y las intenciones reproductivas. Las leyes y políticas restrictivas relativas al suministro de anticonceptivos basadas en la edad o el estado civil constituyen un obstáculo importante para el suministro y la aceptación de los anticonceptivos entre los adolescentes. Casi siempre, el uso y prescripción de anticonceptivos se combina con los prejuicios o la falta de voluntad del personal de salud para reconocer las necesidades de salud sexual de los adolescentes.

3.7.- El aspecto cultural: En algunas culturas, los roles tradicionales de género y las expectativas sociales pueden fomentar la maternidad temprana. Por ejemplo: la percepción de que las mujeres deben ser madres jóvenes para cumplir con su rol social puede influir en las decisiones de las adolescentes.

También, influyen un conjunto de representaciones culturales en torno al género, a la maternidad, al sexo, la adolescencia, la sexualidad y las relaciones de pareja; que se expresan en costumbres sobre el matrimonio de adolescentes o la convivencia de parejas jóvenes.

La presión de la familia y la comunidad puede jugar un papel significativo. En algunos casos, las familias pueden fomentar o aceptar el embarazo temprano debido a creencias culturales o religiosas.

En primer lugar, en muchas sociedades, las niñas se ven presionadas a casarse y tener hijos. En 2021, el número estimado de novias infantiles en el mundo fue de 650 millones: el matrimonio infantil aumenta el riesgo de embarazo entre las niñas porque las que se casan muy pronto suelen tener una autonomía limitada para influir en la toma de decisiones sobre el retraso de la maternidad y el uso de anticonceptivos. En segundo lugar, en muchos lugares, las niñas eligen quedarse embarazadas porque sus perspectivas educativas y laborales son escasas y la maternidad es valorada.

Las creencias en las comunidades rurales andinas y de selva que consideran que hay que financiar los estudios secundarios y superiores de los varones y que las mujeres deben quedarse en casa y aprender para atender al esposo, cocina, lavar etc.

La pobreza en zonas urbanas y amazónicas genera que los jóvenes varones migren rápidamente a las zonas rurales para tener un trabajo como ambulante, empleado en restaurantes, o algunos compran un mototaxi lo que genera ingresos y se establece la necesidad de tener una pareja ,y buscan  traer a una chica adolescente de su comunidad, se embrazan y luego forman una familia ,generalmente precaria, que pronto será una familia disfuncional.

3.8.-Los medios de comunicación y redes sociales: La representación de la sexualidad en los medios de comunicación y las redes sociales puede influir en el comportamiento de los adolescentes, a veces promoviendo la sexualización temprana sin una adecuada orientación sobre las consecuencias.

Las redes sociales, sin modulación social, son espacios en donde los adolescentes observan y presentan sus “logros” sexuales, la relación de la degradación con triunfo, la droga y la ganancia rápida ofrecen una imagen de éxito las relaciones sexuales tempranas, etc.

3.9.-Falta de Modelos Positivos a Seguir: La ausencia de modelos a seguir que demuestren la importancia de la educación y el desarrollo personal puede influir en las decisiones de las adolescentes. Sin ejemplos de mujeres que hayan pospuesto la maternidad para alcanzar sus metas educativas y profesionales, las adolescentes pueden no ver alternativas viables al embarazo temprano.

4.- El Efecto o Impacto del Embarazo en los Adolescentes.

El riesgo de morir por causas relacionadas al embarazo, parto y postparto se duplica si las niñas quedan embarazadas antes de los 15 años.  En el año 2022, 30 mujeres adolescentes murieron como consecuencia del embarazo según reporte del MINSA.

 La madre adolescente tiene además mayor riesgo de eclampsia, endometritis puerperal e infecciones sistémicas en comparación con las embarazadas de 20 a 24 años. Del mismo modo, los hijos de madres adolescentes tienen mayor riesgo de bajo peso al nacer, nacimiento prematuro y afección neonatal grave en comparación con los hijos de madres adultas  ; los efectos específicos sobre las adolescentes son las siguientes:

4.1 Efectos directos a la Salud: Las adolescentes embarazadas enfrentan mayores riesgos de complicaciones durante el embarazo y el parto; los desgarros vaginales pueden generar prolapsos uterinos y vaginales.

Las adolescentes tienen un mayor riesgo de complicaciones como preeclampsia, anemia, infecciones, parto prematuro y bajo peso al nacer. Muchas adolescentes aún están en proceso de crecimiento y desarrollo, lo que puede complicar el embarazo y el parto.

El embarazo durante los primeros años después de la pubertad aumenta el riesgo de aborto espontáneo, obstrucción del parto, hemorragia posparto, hipertensión relacionada con el embarazo y afecciones debilitantes durante toda la vida, como la fístula obstétrica. Tener hijos muy jóvenes también significa que las mujeres y las niñas son más vulnerables a otros resultados negativos para la salud materna por los partos frecuentes, los embarazos no planeados y los abortos inseguros.   

4.2 Efecto en la Educación y Futuro de los Económico:  Se evidencia en que 8 de cada 10 menores embarazadas abandonan la escuela y que tienen 3 años menos de escolaridad en comparación con las mujeres que tuvieron embarazo a partir de los 20 años 9. Así, las niñas y adolescentes embarazadas o que ya son madres tienen problemas para permanecer en la escuela y concluir su educación, con efectos negativos en su formación, el desarrollo de habilidades y competencias psicosociales y la posibilidad de acceder a oportunidades educativas y de trabajo futuras. Dejar la escuela limita sus oportunidades educativas y laborales futuras para miles de niñas.

Los estudios de factores de riesgo y protección relacionados con el embarazo en la adolescencia en los países de ingreso mediano bajo indican que los niveles tienden a ser más altos entre aquellos con menos educación o de bajo nivel económico. 

4.3 El Estigma Social: Las adolescentes embarazadas enfrentan estigmatización y discriminación social, lo que puede afectar su bienestar emocional y mental.

Las adolescentes embarazadas pueden enfrentar estigmatización y rechazo social, lo que puede afectar su autoestima y bienestar emocional, por esta razón muchas adolescentes pueden no tener acceso o no buscan a un sistema de apoyo adecuado, lo que puede dificultar la gestión del embarazo y la crianza del bebé.

4.4 Los Factores socioeconómicos: La pobreza, la falta de educación y oportunidades laborales limitadas aumentan el riesgo de embarazo en adolescentes. Consolidándose una cadena de pobreza, probablemente igual que sus madres o hermanas. Las madres adolescentes y sus hijos suelen tener niveles de ingresos más bajos y una mayor dependencia de la asistencia social. 

El progreso en la reducción de primeros nacimientos en adolescentes ha sido particularmente lento entre estos grupos vulnerables, lo que ha llevado a una creciente desigualdad.

4.5 Efectos en la salud Mental. La falta de conocimiento sobre salud sexual y reproductiva, la baja autoestima, la búsqueda de atención o afecto, y la exposición a la violencia o al abuso también pueden contribuir al embarazo en adolescentes.

El embarazo en la adolescencia puede generar un alto nivel de estrés y ansiedad debido a la responsabilidad adicional, el miedo al futuro y la posible falta de apoyo. Las adolescentes embarazadas tienen un mayor riesgo de desarrollar depresión prenatal y posparto.

4.6 Acoso y violencia Sexual: 

En el 2019, en el Centro de Emergencia Mujer se reportaron 573 casos de abuso sexual en niñas indígenas de 10 a 14 años, 40% de los agresores eran conocidos y los casos persistieron aún en el 2020 durante la pandemia  

El abuso sexual infantil aumenta el riesgo de embarazos no deseados. Un informe de la OMS publicado en 2021 estima que 120 millones de niñas menores de 20 años sufrieron violencia sexual por parte de personas distintas de su pareja. 

Este abuso está profundamente arraigado en la desigualdad de género; afecta más a las niñas que a los niños, aunque muchos niños también se ven afectados. En el informe de la OMS sobre las estimaciones para 2018 relativas a la violencia contra las mujeres, se señala que, «según las estimaciones, las adolescentes de 15 a 19 años (24%) ya han sido objeto de violencia física o sexual por parte de su pareja al menos una vez en su vida, y el 16% de las adolescentes y mujeres jóvenes de 15 a 19 años han sido objeto de 

5.- Que podemos Hacer Para Evitar el Embarazo en adolescentes.

El cuidado integral es un reto de transformación mayor en políticas y programas para reducir y evitar el embarazo en adolescentes. Ambos Tienen de partida indispensable el cuidado de la salud sexual y reproductiva, al que se integren otras necesidades como la nutrición y salud mental y otras intervenciones en educación y calificación laboral para construir su proyecto de vida y el su desarrollo como persona. 

En esto es importante considerar a las poblaciones de adolescentes mujeres y varones. para abordar generacionalmente su exposición a riesgos económicos, sociales, políticos y medioambientales y no solo a los padres de estos como se hace hasta ahora.

Para abordar este problema, es esencial un enfoque integral que involucre educación, salud y apoyo comunitario. Las políticas gubernamentales y las intervenciones de organizaciones no gubernamentales juegan un papel crucial en la reducción de las tasas de embarazo adolescente y en el apoyo a las adolescentes embarazadas. Concretamente se pueden hacer acciones en sectores claves de la sociedad, como:

5.1 Salud: Las adolescentes embarazadas deben recibir una atención pronta y adecuada en el marco de las normas técnicas del MINSA, hasta el parto, los cuidados del bebé y evitar un segundo embarazo. Brindar apoyo emocional y social a las adolescentes embarazadas puede ayudar a mitigar algunos de los efectos negativos en su salud mental.

Se debe Garantizar que los adolescentes tengan acceso a métodos anticonceptivos efectivos, consejería y atención médica de calidad.

El acceso a una atención de calidad depende del contexto geográfico y de la posición social de los adolescentes. Incluso cuando el acceso no está limitado, las adolescentes parecen recibir atención clínica y de apoyo interpersonal de menor calidad que las mujeres adultas.

5.2 Educación: El embarazo no debe ser una razón para el abandono escolar, deben preverse alternativas para evitar las interrupciones y garantizar a continuidad en los estudios. Y su culminación; es necesario el apoyo de las familias, la comunidad y los sectores de educación y salud.

5.3 Brindar Educación sexual integral: Brindar a los adolescentes información precisa y adecuada sobre salud sexual y reproductiva, incluyendo educación sobre anticoncepción, consentimiento y relaciones saludables.

5.4 Empoderamiento de las adolescentes: Promover la autoestima, la independencia económica y la toma de decisiones informadas entre las adolescentes.

5.5 Participación de la familia y la comunidad: Involucrar a las familias, las escuelas y las comunidades en la prevención del embarazo en adolescentes.

5.6 Acceso a Anticonceptivos: Programas para mejorar el acceso a métodos anticonceptivos y servicios de salud reproductiva.

5.7 Apoyo Psicológico y Social: Servicios de apoyo para adolescentes embarazadas y madres jóvenes para ayudarles a continuar su educación y mejorar sus perspectivas de vida.

6. Abordar el Embarazo en adolescentes bajo un enfoque integral

Es fundamental abordar el embarazo en adolescentes desde un enfoque integral que incluya la prevención, la atención y el apoyo a los adolescentes y sus familias, para esto se requieren políticas públicas, programas sociales y esfuerzos comunitarios para promover el bienestar de los adolescentes y reducir las tasas de embarazo en esta población.

La OMS propone crear la base de datos empíricos y epidemiológica necesaria para la acción, elaborar y poner a prueba instrumentos de apoyo a los programas, crear capacidad e iniciativas experimentales en el pequeño pero creciente número de países que reconocen la necesidad de abordar la salud sexual y reproductiva de los adolescentes. 

Se debe seguir trabajando en todos los sectores para ayudar a los territorios regionales y locales eficazmente el embarazo en la adolescencia en el contexto de sus programas nacionales, regionales y locales, así como para prevenir el matrimonio infantil y proporcionar atención y apoyo a las adolescentes casadas.

Existe consenso sobre las acciones basadas en la evidencia necesarias para prevenirlo. Existe un creciente compromiso mundial, regional y nacional para prevenir el matrimonio infantil y el embarazo y la maternidad en la adolescencia. Las organizaciones no gubernamentales han estado en la vanguardia de la lucha en varios países. Los gobiernos están tomando la iniciativa para poner en marcha programas a gran escala. De este modo desafían e inspiran a otros países para hacer algo que es factible y urgentemente necesario.

América Latina y el Caribe es la región con mayor fecundidad adolescente en el mundo después del África subsahariana. La prevención del embarazo y la maternidad en la adolescencia forman parte de la agenda de los ODS, así como el matrimonio infantil, con indicadores específicos como el 3.7.2, «Tasa de natalidad en adolescentes (de 10 a 14 años; de 15 a 19 años) por cada 1000 mujeres en ese grupo de edad», y el 5.3.1, «Proporción de mujeres de entre 20 y 24 años que estaban casadas antes de cumplir los 18 años».

Las estrategias e intervenciones relacionadas con el embarazo en la adolescencia se han centrado en la prevención del embarazo. No obstante, cada vez se presta más atención a mejorar el acceso de las adolescentes embarazadas y con hijos a una atención materna de calidad. 





  


 

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