domingo, septiembre 27, 2015

Los elementos de la felicidad

 

Los elementos de la felicidad

Martin Seligman, director del Departamento de Psicología de la universidad de Pensilvania identifica tres elementos que componen la felicidad. Cada uno de estos elementos nos produce felicidad con variantes en intensidad y plazos de tiempo. El primer elemento que Seligman identifica se denomina la “vida placentera”. Este elemento refiere a la felicidad que obtenemos al experimentar momentos de placer. Estos momentos se producen como una reacción a factores o a impulsos externos; usualmente están muy conectados a lo material (comprar una casa, obtener un mejor sueldo, probar un buen vino, comer un buen chocolate, adquirir un auto nuevo).  La felicidad causada por este elemento puede ser intensa pero usualmente dura muy poco. A esta corta duración de felicidad se la conoce como “adecuación”. Todos hemos experimentado en nuestras vidas momentos de “adecuación”. Compramos un nuevo vehículo y somos felices mientras el olor a nuevo permanece. Pasan algunos meses y empezamos a añorar un nuevo modelo. El problema de la “vida placentera” es que al causar picos de felicidad de alta intensidad, mucha gente confunde y busca la felicidad nada más que a través de los placeres.
El segundo elemento de la felicidad se llama la vida de “engagement” o compromiso. A este elemento también se lo conoce como pasión. Según Seligman, la vida de “engagement” produce felicidad, en la mayoría de los casos, al mediano plazo. Existen dos componentes claves que hacen parte de este elemento. El primero es identificar nuestras fortalezas claves y utilizarlas para mejorar nuestras propias vidas. El segundo componente es un estado llamado “flow”. El ser humano tiene una capacidad muy limitada de procesar la información que nos rodea. Esta capacidad limitada se evidencia cuando intentamos escuchar a más de una sola conversación al mismo tiempo. El “flow” es un estado de las personas en el cual toda esa capacidad se enfoca a realizar una sola actividad. Cuando el ser humano se encuentra en este estado, pierde la capacidad de poner atención a sensaciones básicas como lo son el hambre, el sueño, el dolor y hasta la misma existencia. En este estado es muy fácil perder la noción del tiempo. Los minutos y horas transcurren sin que lo notemos. Mihaly Csikszentmihalyi, profesor de psicología de la universidad de Claremont, señala siete claves que nos permiten identificar cuando estamos en un estado de “flow”:
  1. Estamos completamente involucrados en la actividad que estamos realizando.
  2. Vivimos un sentimiento de éxtasis – de estar inmersos en una realidad interna.
  3. Sentimos gran claridad interna – saber exactamente lo que hay que hacer y que tan bien lo estoy haciendo.
  4. Sabemos que la actividad es realizable – que nuestras habilidades son adecuadas para realizar la actividad.
  5. Vivimos un sentimiento de serenidad – no tener preocupaciones sobre nuestras capacidades y sentir que estamos creciendo.
  6. Perdemos de la noción del tiempo – la horas parecen volar.
  7. Sentimos motivación intrínseca – cualquier actividad que nos hace sentir un estado de flow es suficiente recompensa.
El tercer elemento que compone la felicidad según Seligman se llama la “vida de significado”. Este elemento se logra cuando identificamos nuestras fortalezas clave y las ponemos al servicio de un propósito superior. Los dos primeros elementos se concentran en nuestro interior; giran en torno a nosotros mismo. Este elemento es diferente ya que busca lo mejor de nosotros para proyectarlo al exterior; construye un verdadero puente entre nosotros y el mundo que nos rodea. Las personas que logran activarse en este tipo de vida tienen motivaciones intrínsecas que van más allá que cualquier tipo de motivación extrínseca (dinero, recompensas, fama, reconocimiento). Este  componente de la felicidad nos asegura felicidad intensa y constante al largo plazo.
Es crucial poder aprovechar y conjugar los distintos componentes de la felicidad para poder desarrollarla al corto, mediano y largo plazo. Tener claridad sobre los distintos componentes nos da la oportunidad de encontrar nuevos caminos cuando creemos que no podremos ser felices, o aún más felices. Este modelo nos invita a reflexionar y a tomar acción. Nos empuja a buscar nuevas fronteras y a despertarnos para poder trascender. La felicidad está a nuestro alcance pero requiere que tomemos las riendas de nuestras propias vidas.
Basado en los estudios de Martin Seligman y Mihaly Csikszentmihalyi.
Redactado por Emmanuel Lepoutre.

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