lunes, octubre 03, 2016

El placer ayuda a que nunca olvides una cara

El placer ayuda a que nunca olvides una cara

El circuito de recompensa de la dopamina parece estar relacionado con la capacidad de recordar los rasgos de otras personas
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En concreto, parece que la sensibilidad frente a la dopamina de una estructura cerebral está positivamente relacionada con esta competencia
En concreto, parece que la sensibilidad frente a la dopamina de una estructura cerebral está positivamente relacionada con esta competencia - ABC

La química del cerebro tiene un papel muy importante en el amor y los gustos. En este sentido, una de las sustancias más destacables es ladopamina, una hormona que se libera durante el enamoramiento y que participa en los mecanismos cerebrales de recompensa y de motivación. Estos influyen en que algunas acciones, como dar un beso o comer, nos resulten placenteras, o en que desarrollemos alguna adicción.
Aún hay más. Según un estudio publicado recientemente en «The Journal of Neuroscience», la dopamina tiene una nueva función: parece estar relacionada con la habilidad del cerebro de reconocer las caras de las personas.
«Hay una relación íntima entre el reconocimiento de caras y el sistema de recompensa», ha dicho en un comunicado Bart Rypma, investigador en la Universidad de Texas (Dallas, Estados Unidos). «Por ejemplo, puedes imaginar que cuanto más sensible sea alguien a las recompensas sociales, mejor se sentirá cuando interacciones con caras familiares».
El estudio concluyó que la relación entre la cantidad de dopamina y la actividad del giro fusiforme, una parte del cerebro, estaban muy directamente relacionadas con la capacidad de reconocer caras. Y que, en aquellas con mayor actividad en esa región por unidad de dopamina, su competencia en reconocer caras era mayor.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores recurrieron a dos técnicas capaces de estimar la actividad cerebral: la tomografía de emisión de positrones (PET) y la resonancia magnética.
En concreto, se pidió a 20 personas que mirasen 24 caras y que tratasen de recordarlas. Luego se les presentó mezclas de estas caras, y se les pidió que dijeran si les resultaban familiares o no, a la vez que medían su actividad cerebral (con la resonancia) y sus niveles de dopamina (con el PET).
Los investigadores creen que el hecho de que la respuesta del cerebro sea más o menos sensible a los niveles de dopamina es clave para entender por qué recordamos algunas caras y otras no. Así que ahora tratarán de seguir investigando este asunto para entender cómo se relacionan procesos cognitivos, químicos y sociales.

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